¿DEMASIADO BUENO PARA SER VERDAD? - Mc. 16:11 al 15; Lc. 24:11; 13 al 22; 36 al 42

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Publicado: 22/jul./2012
Categorías: Series de Estudios, La Urgencia del Evangelio

 INTRODUCCIÓN

                                  
Hemos estado analizando en los últimos 2 estudios los episodios vividos por los discípulos del Señor Jesús que Titulamos “Zarandeados como el trigo” y “Recapacitar. Punto de inflexión para el arrepentimiento” en donde repasamos en el primero que Dios no tienta a nadie, según Stg. 1:13 y en el segundo reflexionamos que en el momento de la prueba ésta nos puede llevar a deslizarnos hacia el pecado. Pero Dios nos mira para restaurarnos por medio de su Santo Espíritu y debemos ser capaces de recapacitar de los caminos que andamos y volvernos al Señor Jesucristo como lo hizo el gran Apóstol Pedro. No así Judas.
 
En este momento de las vidas de los discípulos, el día negro de la crucifixión ha pasado. El día siguiente, sábado, donde los judíos reposaban de sus agotadas vidas, el Gran Siervo de Dios cansado por la labor de su ministerio, descansó en la fría piedra de la tumba labrada en la roca. Está muerto para sus seguidores entristecidos.
 
Es el primer día de una nueva semana y ha amanecido. Pero también está por amanecer una era nueva para los hombres... ¡El omnipotente Poder de Dios se ha manifestado y Jesucristo es levantado de entre los muertos!.
 
El Pastor de los pastores ha regresado para reunir a sus ovejas dispersas por el miedo y el temor desatado por Satanás... ¡Seguramente se pensará que es un día feliz para sus desventurados discípulos!.
 
¡Que el gozo ha invadido sus corazones eufóricamente al pensar en reunirse y ver a su amado Señor!... ¡Y con qué ardiente esperanza habrían estado esperando esa mañana en que resucitaría su Maestro de acuerdo a lo prometido!.
 
Pero todas esas suposiciones no fueron la realidad. Esos ardientes pensamientos no cabían en la mente de estos discípulos que tenían anhelo de gloria terrenal... Su estado de ánimo más se parecía a los de aquellos judíos que muchos años antes de ellos habían vivido exiliados en Babilonia en el momento en que oyeron que Dios le prometía que iban a volver a su amada Jerusalén.
 
La primera sensación que tuvieron es que estaban soñando. Les pareció que eran tan buenas noticias que difícilmente podían ser creídas... Es más, se sentaban junto a los ríos de Babilonia y lloraban cuando pensaban en Israel.
 
Habían perdido las esperanzas de regresar a la ciudad de Sion y de cualquier cosa parecida. Había un dolor sordo en sus corazones y su esperanza había muerto por la nostalgia en sus corazones.
 
Pero en cuanto la buena noticia del regreso se convirtió en realidad el efecto fue una explosión de alegría rebosante y de un canto incontenible y vengativo que se ve reflejado en el Salmo 137.
 
Muy similar fue lo vivido por los discípulos en esta ocasión al recibir la noticia de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos... Evidentemente que el dolor los había ensordecido espiritualmente y su esperanza había desfallecido.
 
La resurrección del Maestro fue totalmente inesperada y recibieron esta noticia con sorpresa e incredulidad. Así lo dejan ver los cuatro evangelistas en sus relatos.
 
Marcos vagamente de los discípulos que caminaban hacia el pueblo de Emaús a quienes el Señor Jesucristo se les aparece luego de resucitar y los describe como de semblante triste a pesar de estar conscientes de los rumores concernientes a la reaparición de su Maestro.
 
Estaban deprimidos y tan desanimados que no reconocieron al Señor cuando estaba entre medio de ellos y acercándoles los animaba y les hacía recapacitar sobre lo que la Palabra de Dios pre-anunciaba que habría de suceder con el Mesías (Lc. 24:16) (1)
 
PARÉNTESIS:
Esto es tan reiterativo en la vida de muchos cristianos. Desanimados por las malas noticias que les rodean, se olvidan de todo aquello que tienen en la Palabra de Dios para continuar ejerciendo su verdadera profesión, la que es eterna, la que no se desactualiza, la que no termina con nuestra partida de este mundo, la profesión de ser cristianos.
 
Por eso Dios a través de Hebreos, nos insiste en que tomemos a Jesucristo como el que nos enseña el camino a seguir: “Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, consideren al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús” (He. 3:1)
 
En el caso de Marcos nos dice que cuando María Magdalena informó a los discípulos que Jesucristo estaba vivo y lo había visto, “no le creyeron” (Mc. 16:11), y que aquellos discípulos de Emaús le dijeron al resto de los doce que había visto al Señor, tampoco se lo creyeron (16:13).
 
Escépticos investigadores han especulado que los discípulos vieron un fantasma (Strauss o que el cuerpo fue robado por los mismos seguidores del Señor. Pero aunque estos sencillos pescadores hubiesen vencido todos los escrúpulos de conciencia y lo hubieran planeado, no estaban de ánimo para pensar en ello, o ni siquiera intentarlo.
 
El mismo Señor Jesucristo les reprochó posteriormente su incredulidad y dureza de corazón porque no habían creído a los condiscípulos que le habían visto resucitado (Mc. 16:14).
 
 
Le obnubilaba la mente la idea de que todo lo que sabían es que su Maestro había muerto y que ellos habían confiado plenamente y vanamente en que él sería quien habría de rescatar del yugo opresor de los romanos a Israel.
 
En el caso de Tomás era tan incrédulo como discípulo que se negó a creer a tal punto que exigió la condición de poner sus dedos en el costado abierto del cuerpo Señor Jesucristo por la lanza romana y de las manos horadadas por los clavos en la cruz, que en menor grado era compartida por el resto de los doce según el Apóstol Juan (Jn. 20:20) (1)
 
Tal como los primeros testigos de la resurrección del Señor, los cristianos solemos venir a la congregación y el corazón nos arde de pasión con un gozo extravagante mientras escuchamos su palabra y cantamos pensando en el gozo que vendrá cuando lleguemos a la patria celestial, como los israelitas lo hacían en el exilio de Babilonia.
 
Salimos de las reuniones y nos decimos emulando a los discípulos camino a Emaús “¿No estuvo bueno el sermón y no fue como si el mismo Señor Jesucristo nos hubiera estado hablando?...”
 
Pero no alcanzamos a pasar los dinteles de la puertas del templo y ya la turbulencia de esta vida y las agresiones internas y externas nos desaniman y ya pensamos como Tomás diciendo que si no vemos y no tocamos las bendiciones de Dios... NO CREEREMOS.
 
Pero de todo esto que hemos visto, debemos recordar que quienes escribieron los Evangelios guiados por el Espíritu Santo registraron estas dudas que tuvieron de manera muy cuidadosa, a fin de que nosotros no las tengamos.
 
Escribieron estas cosas para que nosotros pudiésemos creer que Jesucristo realmente resucitó de los muertos, porque ellos le dieron suprema importancia a este hecho del que anteriormente habían dudado (Jn 20:31).
 
Este acontecimiento es el pilar de la doctrina cristiana y parte esencial del Evangelio de Jesucristo, a tal punto que el Apóstol Pablo lo resume en tres puntos: a) Cristo Jesús murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras, b) Que fue sepultado y c) Que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras (1ª Co. 15:3 y 4).
 
Tan clave es este punto que también dice el Apóstol (también reflejado en los escritos de los otros discípulos), que si el Señor Jesucristo no hubiese resucitado, la predicación de ellos (y por ende la nuestra) y la fe de los que somos cristianos sería directamente no una filosofía más, sino una farsa.
 
No existiría una Buena Noticia que dar (Evangelio) a menos que Aquel que murió por los pecados de todos los hombres resucitara para su justificación. (1)
 
El omnipotente Poder de Dios está actuando en las vidas de sus hijos y de su esposa (la Iglesia de Jesucristo) y está disponible para los que creen en Él... Él nos ha hecho promesas para vivir con esperanza de la Gloria de una vida eterna superlativamente mejor que la actual y que Él nos acompaña en esta vida terrenal para ser “más que vencedores”.
 
En esta ocasión los discípulos reciben tan buenas noticias (Evangelio) que no parecen ser realidad.... Así nos suele pasar, que en medio del zarandeo y de las dificultades Dios nos hace promesas y nos dice que lo mejor está por venir en la Eternidad pero nos parece que son solamente cuento de hadas.
 
 
 
CONCLUSIÓN
 
Andrea Bocelli (del que veremos un video) nació en 1958 en la campiña toscana. A su madre le propusieron abortar porque tenía una apendicitis y le dijeron que su hijo nacería con malformaciones. Pero ella siguió adelante con el embarazo. A los seis años comenzó a estudiar piano, siguiendo con flauta y  saxofón. Debido a un glaucoma congénito y un accidente de fútbol que le produjo una hemorragia cerebral, perdió la vista a la edad de 12 años. Decidido a no dejar que esto destruyera su carrera, siguió adelante con gran fuerza de voluntad. Su pasión por la música le llevó a ofrecer pequeñas actuaciones en celebraciones familiares.
 
Aunque se vio en la dificultad de padecer su ceguera y de tener que estudiar abogacía para asegurarse un futuro mejor, en ningún momento dejó al lado su verdadera pasión musical y el deseo de transformarse en un profesional de la música. Así, siendo instruido por el maestro y gran tenor italiano Franco Corelli llegó a ser una figura de renombre internacional. (2)
 
Cuando vivimos en tiempos de aflicción, cuando la causa de Jesucristo parece perdida y los poderes de las tinieblas momentáneamente parecen haberse salido con la suya. Aunque nuestra fe parecería verse eclipsada y nuestra esperanza sea opacada, mantengamos firme nuestra profesión de ser cristianos, aquellos que muestran al mundo quién es Jesucristo y cómo actúa su Poder en medio de Nosotros.
 
Releeremos la letra del himno que cantamos hoy en el preludio musical:
 
Cuando combatido por la adversidad
Creas ya perdida tu felicidad,
Mira lo que el cielo para ti guardó,
Cuanta las riquezas que el Señor te dio.
 
CORO:
¡Bendiciones, cuántas tienes ya!
Bendiciones, Dios te manda más;
Bendiciones, te sorprenderás
Cuando veas lo que Dios por ti hará.
¿Andas agobiado por algún pesar?
Duro te parece amarga cruz llevar,
Cuenta las promesas de Señor Jesús,
Y de las tinieblas nacerá la luz.
 
Cuando en otros veas la prosperidad
Y tus pies claudiquen tras de su maldad,
Cuenta las riquezas que tendrás por fe
Donde el oro es polvo que hollará tu pie.
 
 
¡S.D.G!
 
Pastor Rubén Salcedo
 
 
 

BIBLIOGRAFÍA y Citas

1.- TRES AÑOS CON JESÚS. Capacitando a los doce. A.B. Bruce. Volumen I. Edit. Desarrollo Cristiano Internacional.


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