Autor: [AUTHOR] Publicado: 16/jun./2019 Categorías: Como ser Padres Cristianos Victoriosos
INTRODUCCIÓN:
Estamos cerrando hoy esta pequeña serie sobre La Familia. A lo largo de varios domingos, hemos estado considerando un tema fundamental como lo es el ser “victoriosos” como padres cristianos.
Haremos ahora un repaso breve de lo que vimos en los sermones previos a efectos de recordar y afirmar los conceptos aprendidos y luego haremos énfasis brevemente también en dos conceptos básicos, la familia y los padres como formadores de nuestros hijos:
El honrar, describe una actitud del corazón, excluye una obediencia desganada, enfurecida o con un corazón desafiante. El deber de un niño de honrar a sus padres cuando no cesa cuando el niño llega a ser adulto.
Evidentemente es una tarea exigente que demanda esfuerzo y dedicación. Esto no viene por naturaleza a los padres, como tampoco la obediencia viene por naturaleza para los niños.
Dios ha dado a los padres autoridad sobre sus hijos, y ha mandado a los hijos que obedezcan a sus padres “en todo” (Col. 3:20). Pero esto no significa que los padres estén automáticamente siempre en lo cierto. Hay ocasiones en que los padres permiten que sus propias actitudes y acciones pecaminosas salgan a la superficie en su acción paterna. Cuando hacemos esto, exasperamos a nuestros hijos. Y Dios nos advierte solemnemente a los padres a que no permitamos que esto suceda (Ef. 6:4; Col. 3:21).
El liderazgo bíblico para el esposo cristiano es aquel que procede del amor. Un amor que envuelve o involucra sujeción. Está coloreado y caracterizado por la gentileza, la ternura y el servicio. Es un amor humilde, servicial, como el de Cristo Jesús.
La madre virtuosa es uno de los más fieles reflejos de:
El amor genuino de Dios. La auto abnegación (totalmente voluntaria), negarse a sí misma en pos de su hijo. El fruto del Espíritu (Gal. 5:22). El Trabajo en equipo. El Liderazgo. Cómo vencer límites. Cómo romper paradigmas.
I. LA FAMILIA: ORIGEN, SIGNIFICADO, VALOR(Gn.1:26-27, 2:18-24)
La mujer fue tomada del costado del hombre, no de arriba ni de abajo, no inferior ni superior al hombre, iguales espiritualmente pero distintos en sus funciones.Ayuda idónea es una persona que se coloca al lado del hombre no enfrente ni detrás, para ayudarle a lograr las metas.
El hombre no funcionaría sin una mujer con respecto a los propósitos de Dios. Ellos se necesitaban y dependían mutuamente.
La exclamación de Adán “esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gn. 2:23) implica que los dos son hechos de la misma sustancia, polvo, que significa la dependencia total de la gracia de Dios.De esta manera Dios instituyó el matrimonio y la familia (Gn. 2:24).
Luego y cumpliendo el mandato del Señor de reproducirse y multiplicarse (Gn. 1:28) llegarían los hijos.
La familia comenzó como el vehículo de Dios para el desarrollo de las relaciones, del carácter y la fructificación. La familia como ingrediente básico en el pueblo de Dios tenía también la misión de ser luz a las otras naciones (Is. 49:6, 42:6), pero todo esto se vio frustrado por la introducción del pecado. No obstante en la persona del Señor Jesucristo,Dios proveyó la posibilidad de restauración de las familias para el cumplimiento de sus propósitos: Padres santos + Hijos santos = NACIÓN SANTA. Hoy el plan de Dios para la familia sigue el mismo patrón o modelo.
En hebreo el término utilizado es: “Mishpajah”Todos los miembros de un grupo emparentados por sangre o que aún estaban conscientes de alguna consanguinidad pertenecían al «clan» o «familia extendida. Este vocablo expresa el pensamiento de Dios de lo que debe ser una verdadera familia. Expresa la verdad de la familia. Aparece unas 300 veces en el A.T. (por ejemplo: Gn. 12:3, 28:14) y significa: “Unidad familiar tribal (tribus) o de clanes” que ofrecía a cada miembro:
Trabajo en conjunto.
Sentido de autoridad y orden (Respeto a los mayores)
Seguridad. Defensa del grupo.
Protección grupal e individual.
Reconocimiento para los integrantes de la familia.
Cobertura.Afecto.
Provisión.
Disciplina.
Solidaridad. En casos de crisis todos se involucraban en buscar la solución.
El significado más restringido de mishpajah es semejante a nuestro uso de «familia» y también al del hebreo moderno. Las Versiones en castellano lo traducen como: familia, familiares, parientes, parentela, linaje, etc.
La familia primaria o nuclear está compuesta por el padre, la madre, y los hijos.
La familia secundaria o extendida está compuesta por parientes cuyas relaciones no son únicamente entre padres e hijos. ...por tíos, primos, abuelos y demás parientes.
La familia terciaria está compuesta por la Iglesia (aunque algunos incluyen también amigos, compañeros de actividades sociales y deportivas).
Es de destacar que las familias secundarias y terciaras deben tener su lugar bien ubicado dentro de la estructura familiar. Los niños necesitan primero del padre, madre y hermanos, luego de los tíos, primos, abuelos, y de los hermanos de la iglesia.
En el plan de Dios están incluidas las tres esferas para que un niño sea saludable pero ni la secundaria ni la terciaria deben constituirse en reemplazo de la primaria a menos en un caso excepcional de extrema necesidad y urgencia. “Este es el verdadero modelo de la Mishpajah”
Si en estos días realizamos una encuesta sobre el valor de la familia seguramente la mayoría de los encuestados manifestará que la familia es lo más importante para ellos. Sin embargo ¿es esto así en la práctica?, lo que en realidad se puede observar es un alto porcentaje de familias que se ajustan más a las opciones que ofrece la sociedad que a la familia diseñada por Dios.
El valor de la familia va más allá de los encuentros habituales e ineludibles, los momentos de alegría y la solución a los problemas que cotidianamente se enfrentan. El valor nace y se desarrollacuando cada uno de sus miembros asume con responsabilidad y alegría el papel que Dios le ha asignado y que le ha tocado desempeñar en la familia procurando el bienestar, desarrollo, y felicidad de todos los demás.
Formar y llevar a la familia en un camino de superación constante no es una tarea fácil. Las exigencias de la vida actual pueden dificultar la colaboración e interacción porque ambos padres trabajan, pero eso no lo hace imposible, por tanto, es necesario dar orden y prioridad a todas nuestras obligaciones y aprender a vivir con ellas.
Es necesario reflexionar que el valor de la familia se basa fundamentalmente en la presencia física, mental y espiritual de las personas en el hogar, con disponibilidad al diálogo y a la convivencia, haciendo un esfuerzo por cultivar los buenos valores y principios cristianos en la persona misma, y así estar en condiciones de transmitirlos y enseñarlos.
Vivir la fe, practicarla y enseñarla a nuestros hijos tal como lo mandó el Señor (Dt. 4:9, 6:6-9) y practicar la piedad, será la guía permanente y un soporte fundamental para elevar la calidad de vida de nuestras familias, ahí se forma la conciencia para vivir los valores humanos de cara a Dios y en servicio de los semejantes.
II. LOS PADRES: FORMADORES DE NUESTROS HIJOS. (Ef. 6:4; Col. 3:21)
En el seno de la vida familiar está el lugar más importante para el aprendizaje del niño, es allí también donde su personalidad se construye por imitación y participación en el comportamiento de sus padres. Por lo tanto debemos transformar nuestro hogar en un “CENTRO AVANZADO PARA LA EDUCACIÓN Y FORMACIÓN INTEGRAL DEL NIÑO”.
Criar es educar, formar, instruir, ayudar al desarrollo integral de los hijos. La responsabilidad de la crianza de los hijos es ENTERAMENTE DE LOS PADRES, y ¡cuidado! de AMBOS PADRES no como ocurre muchas veces en nuestra cultura latinoamericana que se le deja esta responsabilidad a la madre. Tampoco esta responsabilidad es exclusiva del “padre”. La palabra traducida “padres” en Ef. 6:4 es “patera” que se puede referir a padres en particular pero que se emplea abarcando tanto al padre como a la madre…
La Biblia nos enseña que hay TRES DEBERES específicos a tener en cuenta en la formación integral de los hijos: no provocarlos a ira, darles la instrucción correcta, y amonestarlos cuando sea necesario.
Las cuatro áreas principales en la formación de nuestros hijos son:
Los principales factores que intervienen en la formación de nuestros hijos son:
Cierta tendencia psicológica que alcanzó su esplendor en la década del año 60, sostenía que a los niños no había que corregirlos, más bien había que aplicar una “democracia permisiva”. La aplicación de esta “democracia permisiva” dio como resultado una generación de adolescentes y jóvenes opuestos a toda forma de autoridad.
Si nos negamos al ejercicio de la disciplina, el resultado final será la muerte no solo física sino también espiritual. Los niños no son santos, aunque a veces nos gustaría que lo fuesen, son pecadores al igual que los adultos, y no debemos esperar que privándolos de la disciplina y la corrección sean “por arte de magia” o por “milagro” hombres y mujeres de bien.
Si aplicamos la disciplina a nuestros hijos se nos anticipa el resultado: “Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma” Pr. 29:17
CONCLUSIÓN:
Que Dios nos ayude a todos, a los que ya tenemos muchos años como matrimonio con hijos y nietos, a los que recién comienzan esta hermosa tarea de construir una familia, a los que están en proceso de formar una, a los que están en la etapa de noviazgo con proyección al matrimonio, a los que todavía ven lejano al matrimonio, a los solteros y solteras que de todas maneras forman parte de una familia en calidad de hijos, hermanos y que algún día quizás tendrán su propia familia, en fin, que a los adolescentes, jóvenes, adultos, y adultos mayores nos ayude a mantenernos atentos, a volvernos a la Palabra de Dios.
“Es necesario ir al principio de todo: DIOS”.Como CREYENTES OBEDIENTES a DIOS y a su PALABRA, debemos regirnos por los principios que Él nos ha dejado en ella. Aunque esos principios no resulten aplicables para mucha gente en la actualidad. Así podremos dejar detrás nuestro una generación llena del Espíritu Santo, varones y mujeres que alcancen plena madurez y cumplan sus roles en esta vida de acuerdo al propósito divino.
La formación integral es una muestra de AMOR que tiene en cuenta el FUTURO de nuestros hijos.
¡Gloria a Nuestro Dios!
Ricardo A. Martínez